La Giralda de Sevilla
Como hace rato venimos afirmando Sevilla tiene un impresionante patrimonio monumental y artístico, fruto de su extensa y rica historia. El conjunto arquitectónico se compone de magníficas construcciones civiles como las de la universidad, palacios o casas palacios y de arquitectura religiosa con un gran número de iglesias y conventos.
Justamente son sus edificios religiosos los que le dan identidad a la ciudad y entre ellos, sin dudar el primer lugar lo ocupa la popular Giralda de Sevilla, su monumento más emblemático y símbolo universal.
La Giralda es en realidad el alminar antiguo de la mezquita almohade que se construyó en el siglo XII, luego transformada en campanario de la Catedral. Fue erigido por los moros entre 1184 y 1197 alcanzando una altura de 97 metros.
Luego de la reconquista, fueron los cristianos los que le sumaron altura al agregarle el campanario. En el siglo XVI el arquitecto cordobés Hernán Ruiz le confirió el aspecto con el que hoy vemos a La Giralda. Fue cuando se cubrió con el cuerpo de campanas, tres templetes superpuestos y balcones. Coronado por una enorme estatua que simboliza la fe y que gira a manera de veleta o “giralda”, lo que le dio el nombre al monumento y de Giraldillo a la estatua, fue entonces cuando alcanzó los 101 metros.
La Giralda es un impresionante monumento que sobresale como silueta elegante y altiva en la Plaza del Triunfo de Sevilla. Inicialmente el miranete estaba coronado por tres grandes bolas doradas que el gran terremoto del siglo XIV hizo desaparecer.
Su aspecto denota una decoración delicada y sencilla, propia del movimiento religioso que le dio origen: el almohade, estilo caracterizado por la ausencia de lujos, riguroso y austero.
Es posible llegar hasta el campanario de la torre que está a 70 metros de altura. El ascenso se realiza por medio de una rampa de treinta y cuatro anchos tramos y con muy poca inclinación porque fue diseñada para que también los caballos pudieran subir.
El ascenso a la torre de La Giralda de Sevilla permite disfrutar de hermosas vistas de la ciudad, el Patio de los Naranjos, las gárgolas y pináculos de la Catedral y del Alcázar.




