Escrito por Hector el 06/06/2011 09:43

Iglesia de San Eustaquio
Un excelente plan si queremos recorrer los alrededores de Sevilla es hacer una visita a Sanlúcar la Mayor, una simpática población que está a sólo 20 kilómetros al oeste de la capital, en la Comarca del Aljarafe.
Toda la zona donde se asienta Sanlúcar la Mayor constituye una meseta con muchas colinas suaves entre los valles de los ríos Guadalquivir y Guadiamar. Por pertenecer a la segunda corona metropolitana de Sevilla, su crecimiento es sostenido, sin embargo tiene una dilatada historia que data de la Edad de Bronce. Durante la época de los musulmanes funcionó como un núcleo fortificado bajo el nombre de Hisn Shaluqa, más tarde, se transformó en el centro de abastecimiento de la Sevilla islámica.
Como resultado de su pasado tan rico en influencias culturales, Sanlúcar la Mayor es dueña de un enorme patrimonio histórico, uno de los más grandes de la provincia, es por eso que la Junta de Andalucía declaró a su casco histórico como Bien de Interés Cultural.
De interés
La arquitectura monumental abunda, aunque desafortunadamente muchas edificaciones relevantes desaparecieron como el Castillo de San Miguel de los Ángeles o la muralla almohade que formaba parte de la ciudad fortificada.

Planta Solar de Abengoa
De cualquier manera aún son muchos los sitios de interés que se pueden visitar como por ejemplo la Cilla del Cabildo, el colegio de San Eustaquio, la sede del Ayuntamiento, la Iglesia de Santa María, la Iglesia de San Eustaquio, el Convento de San José o la Hacienda de Benazuza donde en la actualidad funciona el Bulli Hotel.
Pero en Sanlúcar la Mayor no todo es historia, también tiene una marcada fisonomía futurista que el municipio aprovecha para promocionar con el denominado Turismo Tecnológico, inciativa que gira en derredor de la famosa planta solar de Abengoa.
Para terminar el recorrido por Sanlúcar la Mayor hay que hacer un paseo por su rica gastronomía, una sucesión de recetas que tienen su razón de ser en la historia y la evolución social, una de las maneras más acertadas de aprovechar los productos que regala la tierra y el mar.
Escrito por Hector el 17/05/2011 09:26
Luego de muchos años de construcción y no excento de polémica, hace algunos días se habilitó finalmente el acceso a las pasarelas y al Mirador de las Setas en la Plaza de la Encarnación de Sevilla.
Se trata de uno de los últimos proyectos de la modernidad andaluza que lleva el sello del arquitecto Jünger Mayer y que permite obtener, desde sus pasarelas ubicadas a 28 metros de altura, inmejorables vistas de la capital y sus alrededores.
En el centro histórico de Sevilla, junto a iglesias barrocas, plazas animadas y calles llenas de visitantes, se alza Las Setas de la Encarnación como ya es conocido este centro de ocio que se convirtió en el nuevo emblema de la arquitectura sevillana.
Hasta 250 personas por vez podrán pasear por estas pasarelas que en realidad son parte de un complejo compuesto por el subsuelo donde se encuentra el Museo Antiquarium, en la planta baja funciona el tradicional mercado de abastos que abrió en el siglo XIX, la planta alta es una plaza que en un futuro será escenario de encuentros sociales y culturales y finalmente termina en el inmenso Mirador de las Setas.
La entrada al mirador se hace por la calle peatonal que da entrada al Antiquarium donde está el control de acceso, la entrada es gratuita para los nacidos y residentes en Sevilla, mientras que los demás visitantes deberán abonar 2,00 Euros para el ingreso. La cubierta que serpentea encima de la estructura, tiene unos 250 metros de largo, los seis parasoles son bloques cilíndricos de hormigón y las estructuras que florecen en torno a ellas son placas de madera alemana y finlandesa.
Sevilla tiene otra colosal propuesta en el Mirador de las Setas de la Plaza de la Encarnación, vale la pena visitarlo.
Escrito por Hector el 27/04/2011 09:13

Museo de Bellas Artes
Además de su rica herencia árabe y de su condición de próspero puerto comercial de las Américas, Sevilla ofrece infinitas posibilidades ligadas al ocio y al arte, una de las más destacadas es la que hallamos en el Museo de Bellas Artes Sevilla, el más importante de Andalucía y el segundo más importante de España, luego del Museo del Prado de Madrid, teniendo en cuenta la pintura de artistas nacionales.
Está localizado en el antiguo Convento de la Merced Calzada en la Plaza del Museo, en sus comienzos fue fundado como “Museo de Pinturas” por el Real Decreto de septiembre del año 1835, pero recién se inauguró en el año 1841. Éste es el mejor lugar para conocer la pintura barroca sevillana y la pintura andaluza del siglo XIX.
El edificio fue objeto de transformaciones en las primeras décadas del siglo XVII, hasta conseguir la forma y distribución con que se presenta en la actualidad, una de las más bellas muestras del manierismo andaluz. Las grandes transformaciones se realizaron entre 1868 y 1898 con la restauración del muro y las arquerías, luego entre 1942 y 1945 cuando se hizo la apertura del Patio de las Conchas y el reemplazo de la portada, el último se hizo entre 1985 y 1993 con la rehabilitación total del edificio para adecuarlo a las necesidades museísticas modernas.

Museo de Bellas Artes Sevilla
Tiene catorce salas que contienen obras del gótico hasta llegar al siglo XX. Su impresionante colección de arte español pone un énfasis especial en las obras de los artistas de las escuelas sevillanas, tales como Francisco de Zurbarán, Juan de Valdés Leal y Bartolomé Esteban Murillo. Pero también el célebre pintor sevillano Diego Velazquez tiene un espacio en el Museo de Bellas Artes, una de sus obras expuestas aquí es el “Retrato de D. Cristóbal Suárez de Ribera”.
Entre las obras más destacadas del Museo se cuentan: “San Hugo en refectorio de los Cartujos” de Francisco de Zurbaran, “Santas Justas y Rufina” de Bartolomé Esteban Murillo y “Las Cigarreras” de Gonzalo Bilbao.
Cuando viajes a Sevilla no dejes de hacer una visita al Museo de Bellas Artes, un tiempo bien invertido y especialmente recomendado.
Escrito por Hector el 06/04/2011 09:20

La Giralda
Como hace rato venimos afirmando Sevilla tiene un impresionante patrimonio monumental y artístico, fruto de su extensa y rica historia. El conjunto arquitectónico se compone de magníficas construcciones civiles como las de la universidad, palacios o casas palacios y de arquitectura religiosa con un gran número de iglesias y conventos.
Justamente son sus edificios religiosos los que le dan identidad a la ciudad y entre ellos, sin dudar el primer lugar lo ocupa la popular Giralda de Sevilla, su monumento más emblemático y símbolo universal.
La Giralda es en realidad el alminar antiguo de la mezquita almohade que se construyó en el siglo XII, luego transformada en campanario de la Catedral. Fue erigido por los moros entre 1184 y 1197 alcanzando una altura de 97 metros.
Luego de la reconquista, fueron los cristianos los que le sumaron altura al agregarle el campanario. En el siglo XVI el arquitecto cordobés Hernán Ruiz le confirió el aspecto con el que hoy vemos a La Giralda. Fue cuando se cubrió con el cuerpo de campanas, tres templetes superpuestos y balcones. Coronado por una enorme estatua que simboliza la fe y que gira a manera de veleta o “giralda”, lo que le dio el nombre al monumento y de Giraldillo a la estatua, fue entonces cuando alcanzó los 101 metros.
La Giralda es un impresionante monumento que sobresale como silueta elegante y altiva en la Plaza del Triunfo de Sevilla. Inicialmente el miranete estaba coronado por tres grandes bolas doradas que el gran terremoto del siglo XIV hizo desaparecer.
Su aspecto denota una decoración delicada y sencilla, propia del movimiento religioso que le dio origen: el almohade, estilo caracterizado por la ausencia de lujos, riguroso y austero.
Es posible llegar hasta el campanario de la torre que está a 70 metros de altura. El ascenso se realiza por medio de una rampa de treinta y cuatro anchos tramos y con muy poca inclinación porque fue diseñada para que también los caballos pudieran subir.
El ascenso a la torre de La Giralda de Sevilla permite disfrutar de hermosas vistas de la ciudad, el Patio de los Naranjos, las gárgolas y pináculos de la Catedral y del Alcázar.